Gracias Keylor

Se despide una leyenda, se despide Keylor Navas

El pasado sábado, en la rueda de prensa previa al encuentro con el Villarreal, Zinedine Zidane hablaba de “una o dos bombas antes de acabar el mercado.” Parecía evidente que no se produciría ninguna en el capítulo de llegadas, pero si se podría dar alguna salida, y así fue.

Horas antes del cierre, nuestro Real Madrid anunciaba la venta de Keylor Navas al Paris Saint Germain por unos 15 millones de euros más la cesión por un año de Areola. De esta manera, el Madrid ganaba cinco millones respecto al valor de compra del tico allá por 2014, cuando fichó a Keylor al Levante por una cifra cercana a los 10 millones.

El paso de Keylor por el club ha sido tan exitoso como cuestionado. Una parte de la afición nunca le ha visto con buenos ojos. Pese a eso, Keylor ha demostrado siempre estar a la altura del escudo que, de manera casi inexplicable, ha llevado estos años en el pecho.

El tico, como digo, llegó en 2014 a Madrid. Tras una temporada a la sombra de Iker Casillas, en 2015, con la salida del guardameta español le llegó la oportunidad. Con unos primeros partidos espectaculares se ganó a la afición. Pero no era suficiente. El club estaba decidido a firmar un portero y el elegido era David De Gea. Han sido muchos los memes con el fax del Bernabéu, pero lo cierto es que es uno de los objetos más importantes de la historia reciente del club… ¡Bendito Fax!

Unos minutos de retardo fueron suficientes para no separar los caminos de Keylor y el Real Madrid, una relación que fue inmejorable. El costarricense convenció  a Benítez y éste le dio plena confianza. En muchos momentos de la temporada fue el mejor del equipo y la afición supo recompensárselo. Más aún cuando llegó Zidane y le mantuvo la confianza.

Esa final de Milán. Esa final en la que los penaltis se convertirían en jueces improvisados. Esa final donde, ayudado por los palos, el tico conquistaría por primera vez Europa con el Real Madrid. Con este título, Keylor cerraba los rumores y confirmaba que el Madrid tenía portero para rato.

La siguiente temporada volvió a ser de fabula. Muchos aficionados aún le recuerdan los dos únicos fallos de esa temporada al guardameta. Dos, si. Uno en el Pizjuán y otro en octavos de Champions. Pese a ello, sus críticos se fueron silenciando poco a poco. A base de trabajo, esfuerzo y dedicación, Keylor en apenas año y medio logró hacer olvidar la figura (sobre el verde) de una leyenda como Iker. La Champions volvió a ser su mejor baza. Cuando el equipo más lo necesitó, ahí estuvo. Aún recuerdo esa doble parada en el Calderón… ¡Cómo para olvidarla!

Dos Champions seguidas parecían no ser suficientes. Los más críticos seguían erre que erre, pero Navas no es de los que se arrugan. Sus números lo avalaban y el verde lo corroboraba. El tico había logrado ser un indiscutible del equipo.  Tanto que, pese al mal arranque del equipo en 2017, Zidane bloqueó la llegada de cualquier portero en  enero de 2018 al equipo. Confiaba en él.

En febrero, con copa y liga perdidas, llegaba la Champions. La competición europea es feuda del costarricense. Una eliminatoria brillante contra el PSG, llevaba a los blancos a cuartos. Ahí fue donde, por primera y única vez en la temporada, el tico cometió un error grosero. El 0-3 que marcaba la Juventus en el Bernabéu era, en gran medida, demerito suyo. No sabemos si la suerte, el azar o sus míticos rezos para el recuerdo antes de cada partido fueron los causantes, pero esa noche el equipo pasó a semis con un tanto en el descuento.

Ahí fue cuando Keylor arrancó de cuajo cualquier posible crítica. Llegó el Bayern y Keylor fue, sencillamente, el hombre de la eliminatoria. Benzema marcó dos tantos, si. Asensio demostró el porqué de la confianza en él, pero Keylor estuvo fascinante. Secó a la delantera del Bayern, que solo pudo superarle en tres ocasiones  a los largo de los 180 minutos,  y llevó al equipo a la final. El Bernabéu ese día era más fan de Keylor Navas que cualquier ciudadano de San José.

Como en cada momento decisivo, Keylor respondió. Otra final que el Madrid se llevaba con un portero resolviendo el partido cuando peor lo estaba pasando su equipo. En una final donde el portero rival fue protagonista negativo, el tico volvió a sacar su traje de gala para alzarse con su tercera orejona consecutiva.

El fichaje de Courtois lo cambió todo. De alabado a defenestrado. De indiscutible a residual. Sin ningún motivo deportivo, Courtois llegó para ser titular al Real Madrid y el tico se vio relegado. Cada uno tendrá su opinión en este asunto. La mía es clara. Keylor no merecía esto. Keylor nunca ha mostrado carencias como para sentarlo sin motivo aparente. Y, pese a todo, aguardó su momento. Zidane le brindó la oportunidad de despedirse del Bernabéu y tuvo una gran despedida. Un Bernabéu en pie, despidió a Keylor Navas. La temporada había sido mala, pero Keylor está muy por encima de eso.

Para ir acabando, Keylor es, bajo mi punto de vista, un portero fantástico. Me gusta más que Thibaut, lo reconozco. Merece salir si así lo deseaba. Me da mucha pena leer a ciertas personas hablando de “que nos deja tirados”. ¿Tirados? ¿Tirado te deja un portero que, con suerte y la nueva normativa, aspiraba a jugar los seis partidos de Copa del Rey? En fin, la planificación se ha venido abajo. Tanto que Courtois tendrá que debutar la próxima jornada. ¡Ah no! perdón. Que ya estaba jugando él. ¡Menudo trastorno nos has hecho, tico!

En fin, querido Keylor. El Bernabéu está contigo o, al menos, gran parte de él. No es fácil sobre ponerse a todo y tú lo has hecho con matrícula de honor. Serás, para siempre, el portero de las tres Champions consecutivas.  Te deseo lo mejor en París y, ojalá, alguno no tenga que lamentar mucho tu salida. Gracias por tanto, Keylor… y perdón por tan poco.

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