Ilusión

Ilusión, esa palabra tan repetida durante el verano en el mundo del madridismo. Ese sentimiento de alegría y anticipación, de felicidad y expectación, el deseo de disfrutar con el Real Madrid que muchos decían haber perdido con el equipo actual. Pérdida causada en gran parte por la falta de incorporaciones nuevas o, mejor dicho, la falta de incorporaciones que ellos esperaban y querían.

Ilusión, una emoción que muchos otros conservamos pase lo que pase, esté quién esté, juegue quién juegue. Tenerla no significa admitir ciegamente que todo se ha hecho bien, o ignorar las carencias del equipo. Poseerla no es una señal de falta de autocrítica o un símbolo inequívoco de autocomplacencia.

Ilusión es tener la fe y esperanza, con o sin fundamentos reales, de que eso que anhelamos sucederá.  Es creer que aquello que perseguimos, acabará por obtenerse. Es anticipar esa alegría y felicidad que acabará por llegar a pesar de todas las adversidades. Para mi ser del Madrid y tener ilusión son conceptos que van de la mano, siempre unidos, inseparables.

Muchos dirán que me dejo cegar por los colores, que peco de falta de realismo. Por mi parte creo que la historia de este club me da suficientes razones para creer, para ilusionarme, para disfrutar sin importar que todo a nuestro alrededor parezca mal.

Quién diría a principios de la temporada 1997/98, que una plantilla formada por Cañizares, Chendo, Roberto Carlos, Hierro, Sanchís, Redondo, Raúl, Mijatovic, Suker, Seedorf, Amavisca, Illgner, Guti, Morientes, Jaime, Panucci, Víctor, Fernando Sanz, Savio, Karembeu, Dani, Karanka, Contreras, Rojas y Raúl Pareja sería la encargada de traer la mayor felicidad que este equipo y afición habían experimentado en más de treinta años. Una plantilla con grandes jugadores, ahora leyendas, pero que en el papel distaba de ser una de las mejores que hemos tenido. En cambio, un equipo que contaba con jugadores como Zidane, Ronaldo Nazario, Figo, Beckham, Raúl, Roberto Carlos o Casillas, no consiguió ganar ningún título importante en la temporada 2003/04.

Pocas personas imaginarían que, en una tanda de penaltis de la final de la Champions sería el canterano Lucas Vázquez (ahora odiado y vilipendiado injustamente por muchos que se hacen llamar madridistas) el que marcaría el penalti que nos encaminaría hacia el título, poniendo a equipo y afición en pie con su orgullo Madridista. En contraste, pocos años antes, en una tanda de penaltis similar esta vez en semifinales, serían los balones de oro y fichajes galácticos multimillonarios: Cristiano Ronaldo y Kaká (junto con Sergio Ramos), los que fallarían sus tiros dejándonos a las puertas de la final. Cristiano y Ramos serían héroes de varias Champions años después. Kaká lo había sido con su equipo anterior años antes.

En el fútbol todo puede cambiar de un día para otro. Muchos en pretemporada presagiaban lo peor, otros después de esta primera victoria de Liga vuelven a creer. Un equipo puede pasar de jugar como los ángeles a no ganar un solo partido, o de no ganar a tocar la gloria de la noche a la mañana. Jugadores pasan de ser titulares indiscutibles a suplentes y viceversa, a veces yendo de un rol al otro varias veces. Lo que no cambia en este deporte es que el Real Madrid sigue ahí temporada tras temporada haciendo historia. Ha habido épocas históricas, épocas buenas, temporadas de altibajos y temporadas malas. Pero a pesar de todo, incluso en los peores momentos, este equipo ha surgido para alzarse otra vez en el trono del fútbol mundial.

Entiendo que haya jugadores de ensueño, que todo equipo y aficionado desearía tener en su plantilla. Entiendo que hay fichajes que suenan mejor que otros. Victorias en pretemporada obviamente dejan mejor sabor de boca y dan mas esperanzas para el futuro. Pero nada de esto garantiza el éxito, y en mi caso, tampoco afecta la ilusión que tengo de ver a este equipo cada vez que salta al campo.

Como dice la canción, no me llames iluso porque tenga una ilusión. La experiencia me dice que este equipo es siempre y en cualquier momento capaz de todo, aunque todo parezca negro. Mientras exista el Madrid, tendré la misma ilusión que tenía de niño de ver a sus jugadores, nuestros jugadores, saltar al campo, juegue quién juegue, con la fe y esperanza de que van a ganar y hacerme feliz. Puede que a veces, como la temporada pasada, me equivoque y entonces sufriré como el que más. Pero también es posible que tal vez acierte, y si ese es el caso, no quiero haber sufrido inútilmente antes. Además, con este equipo las alegrías siempre han sido superiores a las tristezas, y cuando miro a su escudo y siento toda la historia que tiene detrás me digo a mi mismo: soy del Madrid, ¡¿cómo no me voy a ilusionar?!

@Roi2bo

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