#DesdeLaGrada | “Mirar hacia adelante”

Después del inesperado batacazo frente al Girona en el Bernabéu que dio carpetazo casi definitivamente a las aspiraciones de poder lograr la Liga, ayer el Madrid volvió a ganar en esta competición derrotando a domicilio al Levante. En un partido jugado sin brillantez y en el que el resultado fue lo mejor, ya que el equipo de Solari volvió a sembrar las dudas recordando a otros momentos poco esperanzadores de esta misma temporada.

En una semana la pasada, en la que a pesar de haber sufrido una derrota en casa y ante un equipo de menor entidad, ésta se vio apartada a un segundo plano por lo ocurrido en la Final de la Copa del Rey de baloncesto, que destapó la Caja de Pandora con el enfado del Club por un lado, que está planteando todavía incluso su posible salida de la ACB, y las hordas antimadridistas por otro, aprovechando para meter cuchara en sopa ajena estando más pendientes de los posibles movimientos del Real Madrid que de su propia vida.

Y son muchas las cosas en las que te paras a pensar cuando sucede un acontecido de este tipo, y cuando las piensas te dan ganas de romper con todo y con todos. Y es inevitable extrapolar al fútbol lo sucedido con el Real Madrid Baloncesto, por más que siendo como son deportes distintos – valga la perogrullada – sus situaciones no sean comparables en absoluto. En el caso del baloncesto, la competición creada por los clubes está al margen de las federaciones, y el negocio está manejado por los propios clubes, por lo que ante el progresivo deterioro de las ligas domésticas, el cisma puede ser cuestión de tiempo y voluntad. En el caso del fútbol, por contra, pese a los deseos de algún presidente avezado como es el del Madrid, los intentos de rebelarse contra el poder establecido en forma de supraorganismo llamado UEFA, en este caso, chocan con el miedo de algunos clubes ante la fuerte dependencia de las federaciones nacionales y sus competiciones, que son las que otorgan el derecho a participar en la máxima competición continental.

Ajenos – o no – al perjuicio que puede suponer para muchos de esos clubes de fútbol o baloncesto la salida del Madrid de sus ligas, muchos de sus aficionados andan vociferando bravatas que desean tal salida, en una muestra de ignorancia supina, por un lado, del alcance real que tal medida supondría, y del enconado sentimiento de odio y resquemor ante lo blanco.

Los motivos, que no razones – para odiar a alguien no pueden estar fundamentados en unos valores que propugna ese alguien, máxime si son esgrimidos como buen referente por ése que te odia. Cuando el aludido, en este caso el Real Madrid, reacciona con seria contundencia y muestra su enfado ante las muestras de tal sentimiento, el señorío y los valores del Club de Concha Espina son puestos inmediatamente encima de la mesa para restar argumentos a la reacción.

Todo esto está llevando a una profunda desafección – me permito apropiarme del término certeramente utilizado por Dani Benavides – del aficionado madridista hacia los organismos rectores de las competiciones nacionales en las que milita. Hasta el punto, que no son pocas las voces dentro de la propia “hinchada” blanca que reclaman que se muestre un desprecio hacia esos torneos planteando incluso el jugar con los juveniles o con el Real Madrid Castilla.


Sin embargo, en el horizonte muy cercano tenemos a la vista tres Clásicos, dos de fútbol y uno de baloncesto, y queramos o no, a la hora de la verdad eso pesa más que cualquier sentimiento de desapego o deseo de abandono.

Y es que al final, no queda más que abstraerse de todo y mirar hacia adelante y pensar en lo que realmente nos hace felices. Nosotros hemos tenido nuestras 1.001 noches particulares: pero como Campeón de Europa. Y no es un cuento. #HalaMadrid

@pepo2204

Deja un comentario