Crónica: Benfica 0-1 Real Madrid

Un golazo de Vinícius otorga la ventaja al Real Madrid contra el racismo y la violencia.

Partido de playoff, partido de dieciseisavos de final de la Champions League y la acción nos conducía, con un alto ánimo de revancha, de nuevo a Lisboa para enfrentarnos al Benfica.

El conjunto de Mou buscaba volver a hacer la machada de vencer al Real Madrid en su casa y obtener un buen resultado para la vuelta.

El Real Madrid, por su parte, quería continuar el crecimiento de los últimos partidos y dejar la eliminatoria encarrilada antes del Bernabéu.

Para ello, formó con el siguiente 11: Courtois; Carreras, Huijsen, Rüdiger, Trent; Camavinga, Tchouaméni, Güler, Valverde; Vinícius, Mbappé.

El partido comenzó vibrante… y acabó siendo recordado más por el lamentable espectáculo de un ser que no merece volver a pisar la Champions League.

Arrancamos con la primera parte, en la que se vio un Benfica muy voluntarioso saliendo a morder y que incluso fue protagonista de la primera acción clara de peligro, cuando un disparo de Aursnes duro y rápido era detenido a una mano por Courtois en una complicada estirada que el meta belga hizo parecer fácil cuando no lo era.

A partir de estos intentos, el conjunto madridista consiguió amasar el balón de vuelta y ya no paró de moverlo y de intentarlo durante todo el partido hasta la recta final.

Aún así, nos fuimos al descanso sin premio… y con una muy buena imagen global de todo el equipo apoyado en el gran hacer, hoy sí, del mediocampo con un Tchouaméni imperial en el trabajo defensivo, un Camavinga que no paró de trabajar sin descanso y un Fede Valverde que volvió a ser el jugador eternamente infatigable que todos conocemos. A destacar también el gran partido de Dean Huijsen, muy centrado y siendo una auténtica revolución anticipándose en todas las jugadas frente al delantero,Trent y un Carreras que leyó muy bien el aspecto táctico y ofensivo de cada jugada.

El premio llegó al minuto 50, cuando una jugada personal de Vinícius acababa en disparo a la escuadra, y con ello… la lamentable vergüenza que se puede vivir actualmente en el trabajo.

Un tal Prestianni se dedicó a llamar mono más de 5 veces a Vini, tras la celebración con baile del brasileño. Vini lo escuchó y acudió rápidamente a buscar la protección del jugador, pero a todo esto, nada ocurrió. Prestiani no recibió amonestación ni tan siquiera una advertencia pese a que se merecía más bien un castigo ejemplar.

A ppartir de aquí, poco fútbol y un Madrid lleno de oficio que controló y controló hasta la desesperación lusa. Pero lo importante estaba ya hecho y ya solo queda pensar en Pamplona, que será otra guerra distinta.

Los comentarios estan cerrados.