Crónica: Real Madrid 3-0 Manchester City

Un hat-trick de Fede Valverde acerca el pase a cuartos antes de la visita al Etihad.

Partido grande, partido de los que juntan a todas las familias alrededor del estadio y de las pantallas de televisión, pues volvía la Champions League con la eliminatoria de octavos de final entre el Real Madrid y el Manchester City.

El ambiente en vísperas de partido no parecía el más adecuado y positivo y el City en cambio, aunque venía dejando dudas en sus últimos partidos, parecía llegar con más confianza al duelo.

Para afrontar esta batalla, Álvaro Arbeloa eligió a los siguientes 11 jugadores: Courtois; Mendy, Huijsen, Rüdiger, Trent; Tchouaméni, Thiago Pitarch; Arda, Brahim, Valverde; Vinícius.

Arrancó voluntarioso el City, acumulando muchos jugadores en ataque y cargando el área a esperas de la llegada de un balón en posición ventajosa, que llegara de la infinidad de intentos de desborde por banda que realizó Doku. Por la banda contraria, en cambio, Savinho y Semenyo no conseguían su objetivo de despistar a la defensa y generar peligro y pasaron más bien inadvertidos durante los primeros 45 minutos.

Esta ausencia de peligro real hablaba muy bien del alto compromiso defensivo que estaba realizando el Real Madrid, defendiendo con los espacios bien cerrados y con todos los jugadores del City marcados al máximo. Para muestra un botón: Arda Güler era el encargado de defender a Haaland en todos los corners y al joven jugador turco le importó poco la diferencia de altura, pues Haaland no consiguió realizar ni un remate en estas jugadas a balón parado.

Hasta Mendy respondía, pues ni dios fue capaz de superar al lateral francés que volvió a ser la roca defensiva que todos conocimos en su día.

Todos estuvieron en su mejor versión en el día de hoy, con la barra de compromiso y trabajo a puntito de estallar del gran nivel dispuesto sobre el campo.

El City en cambio se descomponía en cuanto el rival superaba la primera línea de presión, encontrándose Rodri absolutamente solo contra todo el contraataque blanco.

Para mayor alegría blanca, un gran balón en largo de Courtois encontraba a Fede Valverde en velocidad. O’Reilly se comía el balón, Fede se realizaba un autopase hacia la portería y regateaba a Donnarumma que salía de pena. Valverde anotaba entonces a placer, con la portería vacía para hacer el 1-0 al minuto 20.

La fiesta fue mayor, pues 7 minutos después otra buena salida de balón del Madrid acababa en botas de Vinícius que intentaba filtrar un pase al hueco hacia el desmarque de Valverde. El balón era desviado por Rubén Dias y le caía en mejor posición a Fede que cruzaba el disparo y anotaba así el 2-0. Estalló el público del Bernabéu coreando el nombre del capitán uruguayo.

Este gol dejó noqueado al City, que seguía en sus trece de hacer una y otra vez la misma jugada sin éxito. El medio y sus costados seguían siendo espacios libres a ocupar y ahí el Madrid mataba en velocidad en cada salida de balón.

Esta vez, una combinación cerca del área terminaba en botas de Brahim quien picaba el balón al interior del área donde aparecía Valverde. El charrúa se inventaba un sombrero a Guehi dentro del área y, a la que caía el balón, remataba para hacer el apoteósico 3-0.

Y ahora sí, fiesta total en un Santiago Bernabéu que pedía más y más y ovacionaba en pie a Fede Valverde por esta exhibición historica.

Pudieron ser más tras el descanso, pero Donnarumma primero le negaba el balón a Brahim tras otra buena jugada personal y, más tarde, le paraba un penalty a Vinícius que él mismo había cometido.

Ese penalty pudo suponer el 4-0 que al final no fue, y quizá lo hubiera sido de haber estado mucho mejor tirado. Pidió perdón Vinícius a la afición por el fallo, pero su actitud después volvió a dejar mucho que desear: se dejó ir, desconectado totalmente del partido, sin defender más que con la mirada, sin querer bola en ataque… Abandonando totalmente al equipo y su alto nivel de compromiso y trabajo. Veremos si no nos tenemos que acordar en la vuelta de ese penalty fallado…

Tras esta acción, el City apretó con los cambios y la verdad que la entrada de Reijnders cambió un poco la imagen al equipo que amasaba más balón, pausaba más para trenzar la jugada y buscaba más alternativas que solo la jugada por banda.

Cerca estuvieron de conseguir el gol, pues un fallo garrafal de Thiago Pitarch era corregido y enviado a corner por un Courtois que apareció en el momento exacto para que la eliminatoria no se complicase.

No matemos al chaval, que posteriormente se marchó al banquillo para dejar su puesto a Manuel Ángel, pues se marcó un partido muy serio ante un rival que podría achantarlo en principio. Demostró nervios de acero, pidió la pelota y le dio claridad al equipo en cada salida de balón. Su fallo está más que explicado por el cansancio.

Pero no habría tiempo para más y la única mala noticia fue la lesión de Mendy que le hizo quedarse en vestuarios tras el descanso. Mala pinta lo del francés, según comentó Arbeloa.

¿La mejor noticia? Varias de ellas:

-Un equipo que dio señales de por fin despertar.

-Portería a cero y buena ventaja.

-Los apercibidos no vieron la amarilla.

Tiempo ahora de pensar en la contienda del sábado en casa contra el Elche, esa será otra historia…

Los comentarios estan cerrados.