Copa Del Rey | Final ~ Crónica | Real Madrid 89-100 Kosner Baskonia

El Baskonia se proclamó campeón de la 90ª Copa del Rey, tras vencer en la final al Madrid en un encuentro dominado por Cabarrot, muy bien secundado al final por Forrest, logrando el séptimo título de su historia y el decimoséptimo trofeo de su palmarés. El éxito llegó 17 años después de su última Copa, en 2009, consolidando al club como una referencia del baloncesto español moderno. Pese a no partir como favorito, el equipo alavés demostró fe, carácter y ambición. La victoria tuvo un enorme valor simbólico y deportivo. Baskonia volvió a sentirse entre los mejores.


Desde el inicio, el partido se presentó cuesta arriba para el conjunto vitoriano con un 13-2 inicial del rival. Sin embargo, lejos de hundirse, el equipo supo resistir y crecer desde la adversidad. La intensidad defensiva y la paciencia ofensiva fueron claves para no perder el pulso al encuentro. Baskonia desafió todos los pronósticos racionales. El orgullo y la oportunidad marcaron el camino.


El Real Madrid dominó durante muchos minutos, pero no logró cerrar el partido. Mandó en tres cuartos, aunque sin rematar, y en el tramo final se vio superado por sus errores. La falta de acierto y contención le pasó factura. El título se le escapó entre los dedos. Baskonia supo esperar su momento.


Luwawu-Cabarrot fue determinante con 28 puntos, aunque el golpe final lo dieron Omoruyi y, sobre todo, Trent Forrest. El base firmó una actuación memorable, rozando el triple-doble y siendo el MVP de la final. Entre los tres sumaron 73 de los 100 puntos del equipo. El trabajo interior de Diakité y la versatilidad de Kurucs completaron un esfuerzo coral. La dirección de Paolo Galbiati fue sobresaliente.


Tras el mal inicio, Baskonia mostró carácter y organización, elevando la intensidad defensiva y castigando los errores rivales. La entrada desde el banquillo de Luwawu-Cabarrot y Omoruyi cambió el ritmo del partido. El equipo empezó a correr, atacar con decisión y encontrar canastas fáciles. La confianza creció con cada posesión. El partido se igualó rápidamente.


A pesar de las dificultades en el tiro exterior, Baskonia resistió con uñas y dientes durante el tercer cuarto. El liderazgo ofensivo del alero francés sostuvo al equipo cuando más lo necesitaba. La afición empujaba con el “sí se puede” desde la grada. El plan se cumplía con precisión. El equipo llegó vivo al último cuarto.


En el desenlace, Baskonia fue más valiente y certero, encadenando triples y jugadas decisivas. Ni siquiera la eliminación de Luwawu-Cabarrot frenó al equipo, que encontró nuevos protagonistas. Un parcial final demoledor sentenció a un Madrid sin respuesta. La defensa final y el temple sellaron el triunfo. Baskonia volvió a ser campeón y reafirmó su grandeza.

Para el Real Madrid , la final deja una lección clara y dolorosa.
El equipo dominó durante muchos minutos, pero no supo cerrar el partido.
Faltó contundencia en los momentos decisivos y mayor claridad ofensiva.
Los errores propios pesaron más que el buen planteamiento inicial.
Esta derrota debe servir como aprendizaje para volver más fuerte. Aun queda la Euroliga y la Liga, pero Scariolo queda señalado.

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