Las mil y una noches… o la historia interminable

Las mil y una noches es una de las historias más famosas jamás contadas y de la que nacen muchos de los relatos fantásticos que llenaron muchas noches de nuestra infancia. El libro original data de la Edad Media y es una recopilación en lengua árabe de varios cuentos tradicionales del Oriente Medio. Con el paso del tiempo, se introdujo el personaje de la princesa Scheherezade para así darle una continuidad más fluida a todas las historias.

Ella es una princesa que, para evitar su muerte a manos de su esposo el Sultán (después de encontrar a su primera esposa engañándolo, este decide casarse con una joven nueva cada día, matándola al día siguiente para casarse de nuevo), le entretiene contándole un cuento diferente cada noche, pero sin finalizar la historia para asegurar que este seguirá escuchando la noche siguiente. Entre las historias que Scheherezade le cuenta a su marido, se encuentran cuentos célebres como Ali Babá y los Cuarenta Ladrones, Simbad el Marino o Aladino y la Lámpara Maravillosa.

Os preguntaréis ¿qué tiene que ver todo esto con el fútbol y el Real Madrid? La respuesta es muy simple. El 28 de mayo de 2016, el Real Madrid se alzaba en Milán con lo que entonces sería su undécima Copa de Europa. Un momento mágico para todos los madridistas, que veían como una temporada que había comenzado bastante mal, acaba con el equipo blanco coronándose una vez más en la cima del viejo continente. Desde aquella victoria han pasado exactamente mil días, y gracias a los triunfos en las finales de Cardiff y Kiev, el Real Madrid no ha perdido su corona de campeón de Europa.

Como en el cuento de las Mil y una Noches, la historia del Real Madrid a través de estos mil días ha estado plagada de diferentes relatos que han hecho que esta gesta sea imposible de contar en un solo artículo. Mil y una noches quizás no serían suficientes para describir todo lo sucedido, pero al igual que la historia original, este relato está lleno de bandidos, reyes, viajes, superación personal y, sobre todo, magia.

Al igual que en muchos de los cuentos tradicionales, el personaje principal no posee características especiales que lo hagan superior al resto, o al menos a los ojos de los que lo rodean. Aparentemente todo lo que consigue parece que no es por méritos propios sino por circunstancias externas, cuando verdaderamente el lector se da cuenta de lo especial que es dicho personaje. En nuestra historia el protagonista es un pobre equipo sin una identidad propia, con un presidente caprichoso, una plantilla dividida entre jugadores sin experiencia y jugadores al borde de la jubilación, sin portero y sin nueve, sin alguien que lo dirija en el buen camino y que sin jugar a nada va pasando de ronda gracias a una flor mágica que posee su entrenador.

Los rivales son infinitamente superiores en calidad y técnica, y siempre más merecedores de la victoria, pero debido a las fuerzas místicas y sobrenaturales que rodean a nuestro personaje, poco a poco se van transformando en equipos viejos y bajos de forma. Titanes al enfrentarse a otros, meros mortales ante nuestro héroe. Al acabar los encuentros ya ni siquiera son equipos, sino una banda que se juntó para pasar el rato.

Como no podía ser menos, en nuestro cuento también hay falsedad y engaño. Nuestro protagonista se ve envuelto en juegos cuyas normas van cambiando según le convenga al oponente. Cuando ya creía que estaba cerca de la victoria, las reglas del juego dan un cambio drástico para hacer que tenga que empezar de nuevo. Aún así, y gracias otra vez a la flor mágica, es capaz de continuar su trayecto dejando atrás a rivales envueltos en llantos y quejas, sin saber muy bien cómo fueron derrotados a pesar de sus triquiñuelas.

La traición también es parte de esta historia. Como todo buen protagonista, a través de sus aventuras y viajes, el nuestro también tiene que enfrentarse a los que pensaba que eran sus amigos. En las horas bajas solo unos pocos están ahí para dar su apoyo, pero en las victorias todos quieren ser partícipes de la gloria obtenida. Cuando las cosas se ponen más difíciles es cuando ve quién está a su lado de verdad. Incluso sus amigos y aliados más fieles pierden la fe en él, y sólo los más leales se mantienen a su lado hasta el final.


Pero esta historia, al contrario que las Mil y una Noches, no tiene final. Cuando el protagonista consigue su objetivo, la historia continúa y su odisea a la cima de lo más alto del mundo del fútbol vuelve a empezar. Esta cima va cambiando de lugar cada año, pero al Real Madrid le da igual. Sea Milán, Cardiff o Kiev; Lisboa, Glasgow, París o Ámsterdam; Bruselas o Stuttgart; o la mismísima Madrid, el equipo blanco subirá y se coronará en su cúspide.

Muchos desfallecen antes de llegar a ella, otros lo consiguen una vez para no volverla a pisar más. Unos pocos son capaces de conquistarla de vez en cuando, pero nada más que UNO es capaz de reinar en ella por mil y una noches y más.

Quizás este relato no sea el de las Mil y una Noches, tal vez este cuento que transcurre en dos realidades diferentes (la realidad y un mundo de fantasía donde vive el eterno antimadridismo) es la historia interminable.

@Roi2bo

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