Madridismo, ¿y eso qué es?

Cualquier persona que alguna vez haya escrito algo sabe lo que es el síndrome de la página en blanco. Una sensación de angustia que entra por el cuerpo cuando ves la pantalla completamente vacía y piensas, ¿y ahora de qué c… escribo? Una sensación que se incrementa exponencialmente cuando, además vas a debutar con una Columna de opinión en un medio y de motu proprio. No en vano te juegas mucho.

Pues bien, como se imaginarán a estas alturas, esta va a ser mi primera columna de opinión para Eterno Campeón. No les voy a engañar, este tema no ha sido mi primera opción. De hecho ya tenía un artículo completamente escrito sobre un constructor de LEGO y una fábrica de dulces pero justo cuando iba a enviarlo, como si fuera una providencia del destino, la técnica me lo impidió. Supongo que cerrarme todas las salidas profesionales con ese artículo no era la mejor idea del mundo así que lo he decidido desechar. Al menos en gran parte.

Y es que uno de los grandes elementos secundarios de ese artículo, como si de un spin-off se tratara va a ser el protagonista de este, mi primer artículo para EC. Y ese no es otro que el madridismo, concretamente el tuitero.

Vivir entre el madridismo es ser como Leonardo Di Caprio en Titanic, intentando aferrarte a una tabla a la deriva mientras una parte corre para salvar la vida (empujando a otros por las borda) mientras otros tocan una canción pese a que el barco se esté hundiendo en vez de intentar mantenerlo a flote.

Nadie medianamente atento, que no lleve años en coma, se llevará una sorpresa si les digo que actualmente hay una auténtica guerra entre el madridismo. Multitud de bandos posicionados unos contra otros: oficialistas, vinagres, piperos, conformistas, innumerables nombres asignados por los contrarios para difamarles que al final acaban asumiendo como propios los afectados como en su momento el propio madridismo asumió el vikingo como autodefinición.

Parece que todo el mundo asume para su propio grupo el “verdadero” madridismo, o al menos, el bueno y auténtico. Sin embargo, qué es realmente el madridismo, o mejor aún, cuándo deja de serlo.

¿Es menos madridista alguien simplemente porque crea que el casi seguro segundo mejor presidente de nuestra historia sabe más que los miles de twitteros que le critican? En absoluto.

¿Siente menos los colores aquel que no se conforma con una plantilla que, en mi humilde opinión, tiene algunas carencias claras que pueden acabar con el proyecto por los mismos derroteros que la pasada temporada? Desde luego que no.

¿Defender al probablemente mejor entrenador de nuestra historia tras Miguel Muñoz (y creer que si se le han dado plenos poderes es para que de las bajas que quiera y no como desee Twitter Madrid es absolutamente lógico) es criticable? Rotundamente no.

¿Criticar algunas decisiones de Zidane o del propio club simplemente porque no se esté de acuerdo cuestiona el madridismo de aquellos que lo hacen? Para mí no.

En definitiva, que por muchas disensiones que haya, no significa que los que opinen diferente sientan menos estos colores. De hecho, con casi total seguridad lo único que desean es el bien del club. Las criticas constructivas son necesarias pero también aquellos que aplauden lo que hace el club ya que esto le da estabilidad. Es como una especie de yin-yan deportivo necesario para la supervivencia. Sin su inconformismo el Madrid nunca habría alcanzado los éxitos pero sin aquellas personas que no buscan destrozar todo al mínimo obstáculo, la inestabilidad ya habría acabado con este club.

Para mi solamente hay una “especie” de madridista que debería desaparecer. Aquel que no sabe respetar a los suyos. Tildar de cáncer a Lucas Vázquez, de topo a Keylor Navas, de pesetero a Bale o de hijo de… a Isco es totalmente inadmisible. Todos tenemos nuestros jugadores favoritos y todos soñamos con uno u otro fichaje pero mientras un jugador vista esta camiseta yo me dejaré el alma en animarle y jamás procederé a insultarle. Parafraseando a Roosevelt, “tal vez sean unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta” (sí soy consciente de que acabo de contradecirme). Mientras vistan esta camiseta así lo serán, y por ello aquellos que les insultan o les pitan durante los partidos SIEMPRE me tendrán enfrente. Con el resto iré a muerte aunque opinen justo lo contrario a mí.

@jmcanasv

Deja un comentario