El barbecho y la paciencia

Saludos de nuevo queridos eterners. Tras un largo tiempo de retiro en el que me he dedicado a preparar las previas de los partidos del Castilla que habéis podido degustar en nuestra querida web, vuelvo a vosotros para tratar de explicar el difícil entroncamiento que va a tener, y ya tiene, la nueva política deportiva de nuestro amado Club.

Hablo de difícil entroncamiento porque combinar el barbecho con las altas exigencias de un equipo histórico como el nuestro, obligado a tocar metal todos los años, se me hace ardua tarea incluso para mí que, a mis 31 años, he vivido épocas deportivas muy -pero muy- oscuras de este Club.

El partido de Champions de esta semana frente al City, sumado a los dos pinchazos sufridos en liga (Celta y Levante) y a que este domingo nos visita el Varça, en lo que será un partido que puede decidir la competición de la regularidad, ha trasladado a más de uno -especialmente los hipocondriacos y agoreros de siempre- a la nefasta temporada pasada.

He de reconocer, sino sería muy hipócrita por mi parte, que ayer cuando salí del campo lo hice cabreado. El pesimismo, una vez más, se adueño de mi ser y mi percepción de la realidad se vio, como antaño, asaltada por negros nubarrones.

Gracias a Dios la madurez, y las cuantas canas que ya me asoman, hicieron que en los 20 minutos que tarde en llegar a casa mi ánimo pesimista y mis ganas de quemar Roma se diluyesen y enfriasen dejando paso a eso que algunos llaman razonar -desconocía yo tener esa habilidad- que me mostro una dura revelación que hoy vengo a compartir con vosotros.

Nuestro Club viene de un lustro de grandes cosechas en el que no hemos hecho otra cosa que recolectar títulos (15 en total) y agrandar nuestra leyenda. Pero amigos madridistas este deporte es cíclico y nuestro ciclo al parecer concluyó con la decimotercera en Kiev.

Este exitoso lustro ha sido fruto de la concatenación de un grupo de futbolistas maravillosos que, además, coincidieron en su mejor momento de madurez física y futbolística. Pero no pensemos que esto pasa de manera instantánea, que es hacer “click” y todo fluye cono el Pisuerga por Valladolid, para llegar a esos 5 maravillosos años hemos tenido que estar plantando semillitas casi una década.

Durante años este Club trabajo el barbecho, fue probando semillas y quedándose con las mejores. Fuimos seleccionando aquellas matas que mejor crecían y que más se amoldaban a los cultivos que esperábamos obtener. Así, durante ese barbecho, fueron llegando la semilla Cristiano, la semilla Benzema, la semilla Modric, la semilla Kroos, la semilla Bale, etc. También llegaron otras semillitas pero que, cosas del destino futbolístico, no terminaron de enraizar en nuestro verde terreno (los Özil, Di María, Khedira, Higuaín, etc.).

Pues bien, querido amigo eterner, los ciclos del fútbol han querido que nos toque volver al comienzo y empezar un nuevo barbecho. Nuestro actual huerto es en estos momentos muy variado, tenemos matas verdes que están enraizando ya fuerte (como son los caso de Valverde y Mendy), tenemos brotes verdes que poco a poco irán asentándose y haciéndose fuertes (Vinicius, Rodrygo o Jovic), tenemos también matas que están en su plena madurez y que nos ayudaran a que el barbecho sea menos arduo (Casemiro, Varane, Courtois, Hazard, Kroos, Carvajal y lo que nos quede de Karim) y finalmente tenemos unas matas cuyo ocaso ya ha comenzado y a las que, con mucha tristeza, poca cosecha podremos sacar ya tras años de exitoso servicio (Marcelo, Modric y lo que nos aguante Ramos al que Mendy ha dado un par de años de vida).

Llegados a este punto de mi metáfora agrícola, si es que has llegado y no has desistido hace párrafos de su lectura, te pido hermano madridista que te enjugues las lágrimas. La añoranza es un sentimiento intrínseco en todo ser humano, yo también echaré de menos a Lukita, Ramos o Marcelo.

En este barbecho que ya ha comenzado se nos avecinan unos años complicados en lo deportivo. Serán años en los que posiblemente seguiremos tocando metal de vez en cuando, eso va en la idiosincrasia de nuestro equipo, pero en los que habrá más disgustos que alegrías. Pero hay que estar tranquilos amigos porque dentro de esta época de terrenos baldíos también hay un haz de luz y esperanza resultado del buen trabajo desarrollado en estos últimos 6 años en lo deportivo (aunque dicho lo que acabo de decir suene contradictorio).

A diferencia de épocas anteriores nuestro querido Club ya ha ido trabajando en la búsqueda de esas semillitas con las que empezar a replantar nuestras nuevas matas para que en unos años den sus frutos. Con esta nueva política del Club de apostar por jóvenes -auspiciada por el cambio producido en el mundo futbol con la llegada de los petrodólares, clubs estado y la inflación del mercado de fichajes- se han recolectado ya -junto a los brotes verdes y las matas a los que aludí anteriormente- la semilla Ødegaard, la Reinier, la Kubo, la Óscar, la Reguilón, la Odriozola, la Lunin, la Achraf, etc.

Nuestro huerto tiene mimbres, tenemos una base de semillitas muy sólidas que no hay en otros equipos europeos (para muestra el Varça que no tengo dudas que cuando Messi se vaya y comiencen a despedirse su columna vertebral lo pasaran peor que nosotros porque tienen un desierto en cuanto a relevos generacionales se refiere), tenemos también una serie de matas ya hechas y derechas que ayudaran al crecimiento sólido de las otras.

Algunas semillas llegaran, otras tendrán que abandonar nuestro huerto y ser sustituidas por semillitas que, quizás, se ajusten mejor a lo que buscamos. Será un proceso largo y arduo donde habrá años de crecimiento mejores y otros peores en los que, conociendo a esta afición, desearemos prender fuego a nuestros prados olvidándonos de lo más importante de toda esta historia que es que el huerto hay que cuidarlo y regarlo con la única agua que hará que nuestras plantas crezcan y den sus frutos. Esta agua no es ni más ni menos que la PACIENCIA, algo que se que difícil de pedir y esperar en un Club donde la exigencia es seña de identidad.

Si logramos aguantar, somos PACIENTES y sabemos el fin que perseguimos, podremos vivir -en menos años que lo que tuvimos que espera para ver este lustro glorioso- otra época dorada de nuestro Club tanto en España como en Europa.  Esta posible nueva época gloriosa se producirá cuando nuestras semillitas sean unas señoras matas porque hayan crecido hasta alcanzar su madurez optima en lo físico y en lo futbolístico. Exactamente lo mismo que hemos vivido durante estos últimos cinco años.

La conclusión de toda esta historia agrícola es que ni antes éramos la pera ni ahora un mojón. El Club tiene un plan y lo ha venido ejecutando durante estos 5 años de bonanza. Este plan dará frutos, más pronto que tarde, y más si se abona con buenos nutrientes externos -abonos Mbappe por ejemplo- y se riega con esa agua tan difícil de concebir en un Club como el nuestro que es la paciencia.

Estemos tranquilos, asumamos que no todo el monte es orégano, tengamos fe en el trabajo que se ha desarrollado -y se seguirá llevando a cabo- estos años y estoy seguro de que volveremos a reverdecer los laurales.

Parafraseando, a mi manera, a Ilmo. Calderón de la Barca en su obra “La vida es sueño” concluyo diciendo:

El fútbol son ciclos, y los ciclos, ciclos son.”

¡Hala Madrid y nada más!

@el_maracachov

1 Comentraio
  1. Luis Francisco Arboli Balbontin dice

    Muy bien explicado. Yo opino igual, ya llevo un tiempo dandome cuenta de ello. Lo que no hay que hacer es retrasarse en retirar las malas hierbas. Adios y gracias. Hala Madrid!

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