Crónica de una pesadilla que no termina

Pueden ser las líneas mas difíciles que he escrito en mucho tiempo, ya se que muchos me diréis que es un amistoso y que no hay que hacerse sangre, pero no recuerdo pasar unos minutos tan amargos como los de esta madrugada viendo al Real Madrid.

Llegábamos al tercer partido tras una derrota no merecida ante el Bayern y una victoria en los penaltis frente al Arsenal, en ambos partidos pudimos ver ciertas mejorías y motivos de esperanza en el equipo, la buena forma de algunos jugadores y el gran acople de los nuevos, daban motivos para pensar que la temporada pasada fue una pesadilla de la que habíamos despertado, pero hoy ha quedado claro que esa pesadilla nos sigue atormentando.

No había pasado un minuto cuando Odriozola perdía un balón en campo propio que propició una contra de Joao Felix que asiste a Costa que ayudado por un rebote en el talón de Ramos abría la lata. Venga es mala suerte, vamos a por ellos, nos decíamos, pero no habían pasado 6 minutos desde el gol de Costa, cuando un error de Vinicius que se duerme, permite a Saul llegar cómodo a línea de fondo y hacer el pase de la muerte a Joao Felix que hacía el segundo. Con el cero a dos, a todos nos vino a la mente el arreón de orgullo del partido contra el Arsenal, pero nada mas lejos de la realidad, una mala elección en la salida del balón, propicia que Correa de volea hiciese el tercero.

La pesadilla seguía, no había juego, el centro del campo había desaparecido y solo Vinicius parecía intentar desbordar y en una de esas jugadas del brasileño centraba un balón al área pequeña al que Jovic no llega por centímetros y en el choque con Oblack, cae lesionado, ¿ Qué mas podía pasar? Pues que en una nueva jugada de ataque rojiblanco llegaría el cuarto, otra vez diego Costa que en un mano a mano fusila a Courtois. La debacle blanca era patente, Hazard desaparecido intentaba combinar con Marcelo sin suerte y sin ideas, solo un disparo de Vinicius al poste nos hizo levantar un poco los brazos, aunque rápidamente nos los volvieron a bajar cuando Isco derribaba a Diego Costa en el área y el trencilla señalaba penalti, cinco cero y al vestuario.

La segunda parte fue un cúmulo de contrataques rojiblancos con menor acierto que en la primera y tirones de pundonor de los blancos, que siguieron sin ideas y sin capacidad de reacción. Recortamos distancias con tres goles que no maquillaron el marcador ya que ellos hicieron dos más, resultado final tres a siete.

No se deben sacar conclusiones, pero lo que esta claro es que este equipo necesita un cambio, no se si de jugadores o de actitud, lo peligroso es que lo segundo es más difícil de conseguir que lo primero. La única luz que se saca de esta pesadilla, es que hay gente por detrás que viene apretando y tiene ganas y fuerzas, lo que debemos preguntarnos es si los que ya están, las tienen.

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