Crónica | Real Madrid 93-94 FC Barcelona Lassa

El excelente absurdo

Pocas veces podremos haber disfrutado de un Clásico de nuestro baloncesto tan bonito como el de ayer en la Final de la Copa del Rey de Madrid 2019. El partido que nos brindaron Barcelona y Real Madrid fue de esos que se recuerdan con el paso de los años por su emoción, su igualado resultado – hubo de disputarse una prórroga para conocer el campeón – y la multitud de jugadas polémicas que acabaron finalmente convirtiendo un espectáculo formidable en un ridículo esperpento. El Barça acabó ganando la Copa en una decisión final que deja muy maltrecha la confianza de los aficionados en los medios de arbitraje y revisión de las jugadas.


El Madrid comenzó su partido siguiendo un poco las mismas pautas que en días anteriores; utilizando la conexión Campazzo – Ayón para tratar de martillear la zona azulgrana. El Barça no era rival fácil y pronto puso una mínima ventaja en el marcador. Ventaja que se mantendría más o menos en la misma distancia durante el cuarto en el que ya empezaban a quedar claras algunas cosas; por un lado Heurtel era el hombre más peligroso del Barça y no iba a ser fácil doblegar a los blaugranas. Los tiros de perímetro blancos no entraban y sólo Randolph fue la tabla salvadora a la que se agarró el Madrid en este cuarto. Al final del mismo, 16-20 para los de Pesic.

El segundo cuarto pareció no venirle tan bien a Heurtel. Sin embargo, Pangos no lo hizo mal y el Barcelona mantenía su nivel. Llull y Tavares aparecieron y, tanto caboverdiano como menorquín ofrecieron mejores prestaciones que en anteriores encuentros. Entre ambos sostenían al Madrid en el que ya aparecieron prácticamente todos sus efectivos. El cuarto acabó igualado a 35.


El tercer capítulo ofreció a ese Madrid arrollador que se ve durante otras fases de la temporada. Dejó a su rival al borde de la derrota, endosándole un parcial de 25-11. La maquinaria blanca parecía haberse engrasado tras el descanso y los tiros de Randolph y Causeur ya entraban y el Titán se estaba fajando en la pintura. 46-60.

El último cuarto fue de infarto. Mucha de la responsabilidad de lo que luego llegaría a suceder no la tiene más que el Real Madrid que en dos minutos de, llamémoslo despiste, se dejó enjugar quince puntos. Kuric y Heurtel destrozaban desde el triple y al Madrid se le iba la vida a borbotones. De ahí al final alternativas, fallos, aciertos, emoción hasta que Llull forzó la prórroga después de tener el partido perdido y la alegría se desató en las gradas.


En el tiempo extra todo lo que ocurrió quedó ensombrecido por las dos decisiones finales. Una clamorosa falta de Randolph a Singleton, precedida de una infracción de cinco segundos de Tomic que no pitaron, y a posteriori un tapón de Randolph legal a todas luces que los árbitros – y he aquí lo grave – invalidaron tras revisarlo por la televisión y dando la victoria al Barça por 93-94.

Un partido excelente, se convirtió en un absurdo. Todo lo demás no importa ya, y lo analizaremos en detalle y en frío porque si no esto no sería una crónica y mis amigos de Eterno Campeón se lo pensarían dos veces antes de permitir que siguiera escribiendo, pero ya son dos copas seguidas en que las decisiones arbitrales favorecen al mismo vencedor y contra el mismo rival. Solo queda levantar la moral y pensar en lo que queda: Liga y Euroliga. #HalaMadrid

@pepo2204

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