Reguilón, el crío que perdió el miedo a volar

La historia de un club está marcada por los jugadores que visten su camiseta, por las capacidades de estos, por sus éxitos, por sus fracasos y por su personalidad. El fútbol nos enseña a diario que no es solo un deporte en el que gana el mejor, sino que es aquello que nos permite llevar una vida paralela, una en la que los problemas de tu vida diaria se olvidan durante 90 minutos, una que hace que sufras, que te enfades, que llores, que celebres, que cantes y, sobre todo, que sientas. Tu equipo es tu casa y sus jugadores tu familia. Así lo sentimos.

Cada jugador del Real Madrid debe entender que no solo se representa a sí mismo, pone cara a millones de hinchas, hace las veces de todos nosotros cada vez que luce ese escudo redondito. Va en el sueldo y, para algunos, en el corazón.

Sergio Reguilón me representa y me encanta que lo haga. Tiene solo 22 años y ha llegado al primer equipo tras catorce años vistiendo la blanca y portando, en ocasiones, el brazalete de capitán. Me representa porque le duele, sabe lo que significa llevar esa camiseta que tanto pesa y le duele igual que al resto de madridistas.

En menos de una semana hemos podido ver lo que significa el Real Madrid para este chico y ahora tenemos que hacerle saber lo que él simboliza para nosotros. Reguilón ha mostrado al final de cada clásico por qué está siendo titular en el club de sus sueños.

En el primero no pudo contener la rabia, se juntaron en él muchas emociones. Ese encuentro era su primer partido gigante, el que llevaba desde que nació queriendo jugar. Estaba a tope y quería regalarnos a todos y a él mismo la posibilidad de eliminar al Barcelona y dar un puñetazo en la mesa. No pudo ser y no supo asimilarlo. Le dolió tanto que lo expresó con las lágrimas de alguien que acabe de perder un trozo de vida.

En el segundo partido ya no iba a llorar de rabia, la iba a sacar toda. Piqué, Messi o Suárez. Le dio igual el nombre y el palmarés. Solo se pisa a quien se deja pisar y Reguilón no estaba por la labor.

Pese a estar demasiado solo en el campo en esa batalla por la dignidad, estaba acompañado por el alma de millones de personas. Si el talento gana partidos, el orgullo gana campeonatos y, seguramente, Sergio no tenga ahora mismo más talento que muchos de sus compañeros, pero su carácter le ha dado un más que merecido hueco en el 11 titular. Creo que Regui sería incapaz, tras ser aclamado y reclamado por su afición, de estar de risas con alguien que está pitándote la cara a ti y a todo eso a lo que representas. Creo que por eso él juega y otros no.

Sergio Reguilón se ha ganado que todo el madridismo le considere en la actualidad como gran parte del corazón, el carácter y la raza del equipo, como el claro ejemplo de lo que debe ser un madridista.

Por entender lo que es para nosotros el fútbol y el Real Madrid, Reguilón se ha convertido en ese crío que perdió el miedo a volar porque sabe que jamás le dejaremos caer.

@carlosd_mejias

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