90 minuti en el Bernabéu son molto longos

Cualquier madridista que se precie conoce la mítica frase del también mítico Juanito en Milán, tras haber perdido 2-0 ante el Inter: 90 minuti en el Bernabéu son molto longos. Frase profética ya que el Madrid acabaría remontando la eliminatoria y ganando 3-0 en el Santiago Bernabéu. Remontada épica que se unía a ya tantas vistas en el feudo madridista por aquellos tiempos. Una época en la que el Bernabéu era un santuario donde equipo y afición unidos podían con cualquier adversidad.

Atrás quedan esos días, y tristemente en la actualidad las palabras de Juanito siguen teniendo cierta veracidad, pero no en el sentido que deberían. Lo 90 minutos en el Bernabéu siguen siendo muy largos, pero para los jugadores que portan la camiseta blanca. El público del Bernabéu ya no intimida al rival, ni lo sofoca con sus ánimos y cantos dando una vida extra a los nuestros, más bien lo contrario. Son nuestros jugadores los que son asfixiados con pitos cada partido y los rivales los que se crecen bajo el concierto de viento que se escucha cada partido en el Bernabéu. Lo peor es que ya no son solo la desidia en el campo o una mala actuación lo que se penaliza desde las gradas, ahora el mínimo error o fallo es pitado al instante, y no solamente si suceden por falta de intensidad o concentración del jugador, pero también cuando dichos fallos vienen de intentar crear fútbol, improvisar y dejárselo todo por la camiseta.

Dice el dicho que quién necesita enemigos con amigos así, y en el Bernabéu se ha hecho una realidad. Me diréis que quizás dichos impresentables que se presentan al campo de su supuesto equipo a perjudicar, insultar y abuchear a cada ocasión son una minoría, pero las lágrimas ayer de Vinícius tras su gol me dicen que, aunque fuesen pocos, su influencia es demasiado grande para ignorar. Quizás peor que los pitos son los aficionados que viéndolo se callan, y permiten que esto pase. Los silbidos de 2,000 no serían mas que un simple susurro bajo los aplausos y cánticos de 80,000.

El pagar una entrada o abono no te da derecho a hacer lo que te de la gana en el campo. Me gustaría ver a esa gente en sus trabajos siendo pitados e insultados a cada momento por sus jefes, ya que como son los que firman sus cheques a fin de mes tendrían derecho a hacerlo bajo su lógica. Ni la excusa de que como los jugadores son millonarios tienen que aguantar los insultos de la afición, porque ante todo son personas, y en el caso de ayer un niño de 19 años que lo ha dado todo por este escudo desde que llegó.

Duele ver a la que se supone es tu afición, hacer daño a tu equipo. Sobre todo, a los que desde lejos no podemos hacer nada para evitarlo. No tuve la oportunidad de vivir la época de Juanito pero espero que sus palabras vuelvan a ser ciertas algún día, y que el público del Bernabéu vuelva a ser partícipe de las victorias del equipo. La exigencia no solo se pide a los que están en el campo, la exigencia se pide a todos.

@Roi2bo

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