Euroliga | Jornada 23 ~ Crónica | Real Madrid 106-77 EA7 Emporio Armani Milano

Sergio Scariolo analizó con serenidad la contundente victoria del Real Madrid ante el Armani Milán en la Euroliga, un triunfo que supuso el quinto consecutivo del equipo. El marcador final, 106-77, reflejó una de las actuaciones más completas del curso, con la segunda mayor anotación en Europa y la mayor diferencia de puntos lograda hasta ahora. El técnico reconoció que, aunque los entrenadores siempre buscan mejorar, este partido rozó la perfección. La intensidad, el ritmo y la contundencia mostrados rompieron el encuentro en menos de 23 minutos. Además, permitió dar descanso a jugadores clave antes de un nuevo reto exigente.


El reparto de responsabilidades fue una de las claves del éxito madridista. Excepto Deck, que no anotó, los otros once jugadores aportaron al menos cuatro puntos, con seis de ellos alcanzando los dobles dígitos. Destacó especialmente Trey Lyles, autor de 17 puntos con una eficacia sobresaliente en el tiro. El equipo firmó estadísticas espectaculares: altos porcentajes en tiros de dos y de tres, dominio claro del rebote, muchas asistencias y una valoración colectiva impresionante. Estos números reflejan no solo talento individual, sino también un excelente funcionamiento colectivo.


Las victorias recientes ante rivales de entidad como el Barça y el Valencia ya habían evidenciado una clara mejoría del Real Madrid. El equipo mostró solidez defensiva, capacidad de reacción y tramos de juego brillante. A pesar de un calendario exigente, las sensaciones son positivas y apuntan a un buen momento físico y táctico. El duelo ante el Armani Milán fue el tercer desafío consecutivo en casa dentro de una semana muy exigente. El balance deja la impresión de que la “máquina blanca” ha alcanzado un nivel alto de fluidez y confianza.


El triunfo tuvo además un fuerte componente de revancha. Un mes antes, el Olimpia Milán había superado al Madrid en Italia con una gran eficacia en el triple, dejando una imagen preocupante en los blancos. En esta ocasión, el guion fue completamente distinto. El Real Madrid multiplicó su acierto exterior y redujo drásticamente el del rival, invirtiendo las estadísticas de aquel enfrentamiento. El dominio fue total y constante, desdibujando por completo al conjunto italiano. Cinco semanas después, el Madrid se desquitó con autoridad y sin discusión.


El partido quedó prácticamente sentenciado al descanso con un claro 54-36, tras una primera mitad muy sólida de los locales. Jugadores clave marcaron diferencias desde el inicio, como Abalde, muy activo en el primer cuarto. Nada más comenzar la segunda parte, el Madrid amplió aún más la ventaja, provocando la frustración del técnico rival. La elegancia asociada a la marca Armani no se reflejó en el juego de su equipo, superado en intensidad y calidad. El encuentro perdió emoción rápidamente ante la superioridad blanca.

En la segunda mitad, el ritmo bajó por momentos, aunque el Madrid volvió a acelerar con la entrada de la rotación. Feliz y un inspirado Lyles lideraron un nuevo estirón que llevó la ventaja hasta el +27. A partir de ahí, los italianos intentaron maquillar el resultado sin éxito. Scariolo aprovechó para dosificar esfuerzos y dar minutos a jugadores menos habituales. Len y Kramer respondieron con solvencia, especialmente el alemán, que confirmó su buen momento con energía, defensa y acierto ofensivo. El equipo mantuvo el control hasta el final.


El definitivo 106-77 cerró una noche redonda para el Real Madrid, que confirmó su gran estado de forma en la Euroliga. Sin apenas tiempo para celebraciones, el equipo ya piensa en su próximo compromiso, nuevamente en casa, ante el AS Mónaco. El rival llega tras una derrota ajustada y comparte un alto número de victorias con el líder de la competición. El calendario no da tregua y cada jornada plantea un desafío mayúsculo. La Euroliga mantiene su exigencia máxima, y el Madrid parece preparado para afrontarla.

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