Crónica de un absoluto desastre

Eliminado el Real Madrid de la Copa del Rey tras caer 3-2 en el Carlos Belmonte. El Albacete vuelve a ponerse la capa negra y la guadaña para finiquitar a un grande de Primera División.

No se cómo empezar a contaros esto. Hace demasiado poco que os escribí que estaba ya cansado de contaros derrotas, pero ni por asomo creo que nos esperásemos o mereciésemos escuchar un desastre como el de esta noche.

El histórico Carlos Belmonte sería sede de la pesadilla copera y del colapso absoluto del equipo antes conocido como Real Madrid.

El estreno de Álvaro Arbeloa se produjo con los siguientes 11 jugadores titulares: Lunin; Fran García, Huijsen, Asencio, David Jiménez; Cestero, Güler, Valverde; Vinícius, Mastantuono, Gonzalo.

El Albacete, entrenado por Alberto González, comenzaría el encuentro con la siguiente alineación: Raúl Lizoain; Dani Bernabéu, Neva, Javi Villar, Javi Moreno, Lorenzo Aguado; Ale Meléndez, Pacheco, Capi; Lazo, Escriche.

No puedo destacaros mucho más de los primeros 30 minutos que no se hablaros de la copiosa niebla. Ya amenazaba el pronóstico antes del partido y la metereología no falló, comenzando el partido con una neblina que pronto cubrió el Belmonte y ante la que fue muy difícil poder seguir el curso del partido.

Cero quejas, pues este problema afectaba a ambos equipos y fue un auténtico incordio para el aficionado en el estadio como por televisión. Quizá ya iba esto anunciando el naufragio posterior, pues fue despejarse y marcar el Albacete el 1-0, obra de Javi Villar de cabeza a la salida de una jugada a balón parado. Remató sin oposición el central del Albacete, como viene siendo casualidad en esta estafa de defensa que tenemos esta temporada.

Doble castigo para el Real Madrid pues el goleador fue un antiguo canterano blanco, para no perder la costumbre de la ley del ex.

Conseguiría empatar Mastantuono justo antes del descanso, aprovechando un rechace tras el paradón de Lizoain a cabezazo de Huijsen.

Tras la reanudación, el partido entró en una especie de zozobra que no invitaba al aficionado a continuar viendo cómo su equipo no era capaz de superar a un 2° División. Mérito increíble el de todos vosotros, madridistas, por aguantar toda la temporada y en especial hoy, cuando nuestros extremos no eran capaces de superar a laterales de división inferior, cuando el mediocampo era un constructo social, la defensa era simplemente una absurda palabra de 7 letras y el portero estaba más empeñado en quitarse de en medio que de evitar los goles.

Para un servidor, en este tramo solo me unía al partido la presencia de los canteranos. Cestero, David y Palacios no tienen para nada culpa de haber compartido fracaso con los supuestos líderes y aspirantes a Balones de Oro y al trono de la historia.

Pero la única historia real fue que el Madrid se desintegró en el tramo final de partido. Jefté fue el nombre del portador del manto oscuro, consiguiendo un doblete histórico para arrancar lo que quedaba de espíritu a la plantilla y despojarnos de la conexión con el equipo a los aficionados.

No iimportó el cabezazo de Gonzalo para el 2-2, pues en el descuento una contra fulgurante del Albacete pillaba a la defensa de copas y terminaba en un golazo de Jefté, picando el balón por encima de un Lunin que aún no sabemos muy bien qué quiso hacer en los últimos dos goles.

Y se acabó. El partido, la Copa del Rey y quizá el crédito. Domingo a las 14 contra el Levante, siguiente partido, en casa. Ojalá la afición se porte como estos vagos merecen, porque la broma ya no hace ni pizca de gracia y dura ya demasiado.

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