Crónica: Atlético de Madrid 2-1 Real Madrid

Derrota en el derby con imagen lamentable del equipo.

Jornada 7 del Campeonato de Liga, justo la anterior al largo parón de selecciones, que este año tiene 3 semanas en lugar de las dos habituales y tocaba derby en el Metropolitano.

Y, sinceramente, la imagen del equipo no pudo ser más deplorable. Por primera vez en mucho tiempo no quise terminar de ver un partido de fútbol del Real Madrid, o quizá habría que hablar de lo que fuera que se inventó el conjunto de José Mourinho que no tuvo absolutamente nada que ver con el deporte rey.

No se puede jugar así de horrible ante un rival directo y sabiendo que ya juegas sin cuerda todos los partidos tras haber concedido una derrota en Liga previamente y con un líder que parece ganar todo.

No se puede hacer esa chiquillada de penalty que hijo Huijsen costándole la tarjeta roja y que condicionó el partido tras anotar Grimaldo la pena máxima. Luego llegaría el 2-1, obra de Lookman ante la horrorosa actitud y penosa pasividad defensiva del Real Madrid.

No pueden estar 2 tíos, con nombres y apellidos Kylian Mbappé y Vinícius Junior, jugando sí o sí por contrato mientras no paran de dar vergüenza ajena partido tras partido con el francés necesitando 50 tiros para meter un gol y con el brasileño que no es capaz de marcharse ni de un grano de arena del suelo.

No puede ser que se le perdonen al rival 2 rojas y a estos tipos que osan llevar y mancillar la camiseta blanca con el escudo del Real Madrid les de exactamente igual.

Porque en este último punto es donde entra el cabreo del aficionado y la sensación de que sus jugadores abandonan la reciprocidad del esfuerzo que los seguidores sí ponen siempre desde la grada y desde casa viendo los partidos. Y si a los que juegan les da igual, ¿por qué nosotros deberíamos seguir de su lado? ¿Por qué deberíamos seguir viendo los partidos que está panda de vagos nos está brindando?

Ni siquiera el 2-1, obra de Rüdiger para recortar distancias, consiguió brindar esperanza ni ánimo a una afición ya bastante hastiada de estos comportamientos imperdonables.