De aquel joven que llegó de Manresa a una leyenda con 30 títulos de blanco.
24 de junio de 2007. El Real Madrid acaba de proclamarse por trigésima vez campeón de Liga y sus jugadores lo celebran sobre el parquet del Palau Blaugrana. La alegría blanca es exultante, pero si hay alguien especialmente feliz es un muchacho de apenas 19 años que solo ha jugado tres segundos en este partido y que hace apenas unas semanas ha llegado procedente de Manresa. Su nombre: Sergio Llull Meliá.
En efecto, aquel fue el primer título que conquistaría Sergio Llull de blanco. Una cifra que, tras la Supercopa de Europa lograda este domingo ante el Olympiacos, ha alcanzado ya los 30 trofeos vestidos de blanco.
Una cifra increíble que difícilmente podría imaginar lograr cuando, en 2010, también en Barcelona, conquistaba su segundo trofeo: la famosa Copa del Rey del Sant Jordi. Desde entonces, los trofeos y los selfies —tradición que inauguraría en la Supercopa de 2014— no han dejado de llegar.
De especial recuerdo queda la Copa del Rey de ese mismo año, lograda con una canasta a falta de una décima por el menorquín y, sobre todo, la inolvidable canasta de 2023 en Kaunas sobre Fall, que nos daría nuestra undécima Euroliga.
Como decimos, ya son 30 los títulos que tiene en su casa el menorquín: 3 Euroligas, 9 Ligas, 7 Copas del Rey, 9 Supercopas de España, 1 Copa Intercontinental FIBA y esta Supercopa de Europa.
De esta forma, Llull adelanta a Juan Antonio Corbalán, con 29 títulos, y se queda a solo dos de Rafa Rullán y a tres del gran monarca de la historia del baloncesto madridista, Clifford Luyk.
Treinta títulos que resumen una carrera legendaria de blanco y que colocan a Sergio Llull en un lugar privilegiado de la historia del Real Madrid. Y aún hay una cifra más en el horizonte: 33 trofeos, el registro que el menorquín sueña con alcanzar en la que podría ser su última temporada en activo.
