Goleada en casa con mejores sensaciones ante un Rayo desdibujado.
Partido correspondiente a la jornada 5 del Campeonato de Liga y nuestro amado estadio recibía de visitante a un viejo conocido de la ciudad, la tropa pirata del Rayo Vallecano que llegaba con una situación un tanto extraña tanto a nivel de juego, resultados (4 puntos de 12) y estrés institucional pero con ganas de dar la campanada.
Para el encuentro de hoy, José Mourinho eligió el siguiente once titular: Courtois; Carreras, Rüdiger, Konaté, Dumfries; Bernardo Silva, Valverde; Vinícius, Bellingham, Diomande; Mbappé.
Por parte del conjunto de Vallecas, Beñat San José alineó a: Audero; Pedrosa, Pathé Ciss, Lejeune, Ratiu; Unai López, Bouaré; Álvaro García, Pedro Díaz, Tsitaishvili; Camello.
El partido arrancó con un Rayo presionando muy arriba la salida de balón, aprovechando la menor cantidad de jugadores alrededor de la pelota que reúne este año el Madrid.
Sin embargo, este Real Madrid es un equipo que sabe castigar una vez supera la primera línea de agobio y asfixia del rival y así al minuto 12, se encontró con un penalty cometido por Lejeune para abrir el marcador.
El defensa francés cometió una torpeza al derribar a Carreras mientras el lateral blanco intentaba superar a su par en el costado del área. Kylian Mbappé sería el encargado de lanzar la pena máxima, transformándolo y haciendo así el 1-0.
Dos minutos bastaron para que la diferencia creciera, y lo hizo con los mismos protagonistas de la anterior jugada. Otro error grave de Lejeune en defensa permitió una bonita pared entre Mbappé y Carreras, que terminó con gol del lateral canterano.
La presión del Real Madrid, de nuevo, tenía sus frutos un partido más y hoy sería Vini quien debiera llevarse el gran mérito de haber apretado para provocar la pérdida. No se les pide a los de arriba recuperar como los centrales, pero sí este mínimo de querer ir a morder porque eso da buenos réditos al equipo.
No tardaría en llegar el 3° gol del conjunto de Mou, todo ello iniciado por una gran serie de movimientos de Bernardo Silva tanto sin balón como con él, donde abrió para Vini tras haberle dejado todo el espacio libre por su banda. El brasileño solo tuvo que correr en libertad por su banda, internarse en el área y ceder el pase atrás para un Jude Bellingham que desde atrás llegaba para casi sentenciar el partido.
El Madrid fue un vendaval el resto de la primera mitad a partir de este gol, y pudieron ser más si Audero o el poste no lo hubieran impedido. Básicamente el partido se podría haber ido al descanso 4-0 o con una manita perfectamente.
Pero la realidad es la que es y nos marchamos 3-0 arriba al descanso. La segunda parte ya fue otro rollo, con un Rayo más ofensivo, buscando la portería de Courtois con múltiples ocasiones y llegando incluso a hacer trabajar al meta belga, que respondía a los lanzamientos de los rivales de manera muy adecuada y salvadora.
Tuvo su premio el Rayo con una buena presión arriba que acabó con error en la salida del balón por parte de la defensa madridista y una recuperación rápida de Ratiu, cuyo balón pilló a Camello totalmente sólo en el área para batir por bajo a Courtois y mandar el balón a las redes. Minuto 51, 3-1 y la sensación de que el equipo se había relajado y que la entrada de Camavinga por Valverde había desmontado a todo el equipo echándole hacia abajo.
Tardó el Madrid en volver al partido pero tras la entrada en juego de Tchouaméni y Arda Güler, el equipo se recompuso y disfrutó de múltiples ocasiones para haber aumentado aún más la ventaja. Un Audero muy inspirado así lo evitó y, para terminar, la madera también se puso en nuestra contra evitando un par de goles blancos.
Por cierto, hablando de Tchouaméni, un choque involuntario del francés con Güler hizo saltar las alarmas: el tobillo parecía haber sido más dañado, pero el jugador pudo volver al campo tras recibir asistencia médica en la banda.
Finalmente, sería en el tramo final de partido cuando una intercepción de Rüdiger despejando caía en botas de Camavinga, quien ahora sí realizaba una poderosa salida en velocidad, encontraba a Güler y el turco filtraba un pase perfecto que Mbappé se encargaría de mandar al fondo de las mallas para el definitivo 4-1.
No hubo tiempo para más y ahora solo queda centrarse en mejorar los errores de los minutos malos, seguir potenciando virtudes y pensar ya en esta semana dura con el Elche el martes y un derby contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano en el horizonte.
