Lluvia de triples en Belgrado
El primer acto fue para el Maccabi, fiel a su costumbre de salir mandando. El conjunto israelí, que llegaba de ganar el primer cuarto en sus cinco partidos anteriores, impuso su ritmo en el Aleksandar Nikolic Hall, su sede actual en Belgrado. Castigó cada desajuste blanco y cerró el periodo con siete puntos de renta (30-23). Fue un aviso serio para un Madrid que llegaba lanzado y que, por primera vez en semanas, se vio obligado a remar.
En el segundo cuarto, los de Pedro Martínez empezaron a enseñar los dientes. Ajustaron la defensa, aceleraron el juego y encontraron desde el perímetro el acierto que los ha acompañado durante toda la racha. Campazzo y Feliz tiraron del equipo para cambiar la dinámica del partido y llegar al descanso con 52 a 51, a favor de los Maccabeos.
El tercer cuarto terminó de inclinar la balanza. La lluvia de triples desarboló a un Maccabi incapaz de seguir el ritmo, y el Madrid cerró el periodo ocho arriba (73-81). Entre el segundo y el tercer cuarto, el balance fue demoledor: un 43-58 que convirtió el -7 inicial en una ventaja de dos dígitos a ratos.
En el último acto, el Maccabi apretó con orgullo, pero el Madrid no levantó el pie y ganó también el cuarto final (26-32). Con 21 triples, récord en la Euroliga, el equipo sumó la séptima victoria consecutiva entre Liga y Euroliga y equilibró su balance europeo (4-3). Llega además apenas unos días después de batir el récord del club de triples en Liga. El martes, nueva prueba de fuego en Vitoria ante el Baskonia.
