Crónica: Real Madrid 4-1 Sevilla

Noche tranquila cerrada con goleada en la antesala del Clásico.

Jornada 9 del Campeonato de Liga y el Real Madrid, tras el electrizante partido en Champions contra la Roma, volvía al Santiago Bernabéu para recibir al Sevilla. El conjunto andaluz había empezado bien la temporada situándose en puestos europeos, aunque venía de una derrota contra el Barça hace dos jornadas y de empatar contra el Levante en un partido loco el pasado fin de semana.

Para el encuentro de hoy, José Mourinho realizó cambios en el 11 titular y salió con los siguientes jugadores: Courtois; Cucurella, Huijsen, Konaté, Valverde; Tchouaméni, Arda Güler; Diomandé, Bellingham, Endrick; Mbappé.

Por su parte, el conjunto de Luís García Plaza saldría con la siguiente disposición: Vlachodimos; Suazo, Kike Salas, Castrín, Iglesias; Fofana, Agoumé; Felix Correia, Peque, Vargas; Robbie Ure.

El inicio del primer tiempo vio a un Sevilla muy voluntarioso a la hora de ir a presionar arriba al Madrid, complicando la salida de balón del equipo blanco.

Sin embargo, el Madrid conseguía crear peligro en cuanto el balón pasaba por botas de Arda y llegaba a cualquier de los jugadores de arriba creando esto las primeras ocasiones locales, aunque todavía sin demasiado peligro.

Precisamente Arda fue el protagonista de la jugada más polémica del partido, cuando un forcejeo en mediocampo del turco con Peque terminaba con el jugador del Sevilla en el suelo quejándose de haber recibido un codazo del madridista. Huijsen, al ir a levantar al rival creyendo que estaba fingiendo de más, se llevaría la cartulina amarilla. Entró el VAR a revisar la jugada por posible tarjeta roja, pero ante la falta de imágenes claras y cercanas sobre qué había ocurrido realmente en la acción, se decidió que aquí no había pasado nada.

No terminaría ahí el protagonismo de Güler, que también fue capaz de abrir la lata del partido minutos después. ¡Y vaya golazo, toda una maravilla! Recibía Arda en la frontal un pase de Diomandé y se inventaba un disparo a la escuadra contraria precioso ante el que Vlachodimos solo pudo mirar y aplaudir mientras el Bernabéu se ponía en pie para ovacionar tal obra de arte.

Mbappé tomaría el relevo en protagonismo y, tras un pequeño aviso a la contra que terminó en una gran parada con el pie de Vlachodimos a disparo cruzado, se uniría a la fiesta con otro golazo maravilloso. Otra asistencia de Diomandé, esta vez hacia Bellingham terminaba con taconazo prodigioso del inglés prolongando hacia Mbappé. El francés controlaba de manera exquisita girando, se deshacía de Kike Salas y con una croqueta batía al portero sevillista en un gol de numerosos kilates.

Con 2-0 se llegó al descanso, gracias a que Courtois desbarató con un paradón un buen disparo de Agoumé que buscaba recortar distancias.

La segunda parte inició como había acabado la anterior, con una gran mano de Courtois tras un disparo del Sevilla, que buscaba despertar un poco tras los dos goles.

Pero Castrín cavaría el foso donde hundiría a su equipo al cometer penalty sobre Mbappé, que se marchaba en carrera y era trabado abajo por el central Sevillista. El colegiado señaló la pena máxima y Kylian se encargaría de transformarlo rematando a lo Panenka, mientras un desesperado Vlachodimos veía como el balón se colaba mansamente en la portería por encima de su cuerpo.

Con los cambios, el Madrid parecía bajar algo el ritmo pensando seguramente en el miércoles ante el Leipzig y, sobre todo, en el finde ante el Barça.

De esta relajación llegaría el gol de la honra del Sevilla, obra de Manu Bueno que aprovechaba para marcar tras un gravísimo error garrafal de Mbappé que perdía el balón en área propia. Pero la reacción duró poco, pues dos minutos después, una contra del Madrid liderada por Diomandé terminaba en un disparo potente del extremo que entraba por la mismísima escuadra y terminaba en el fondo de las mallas en lo que fue otro gol de una grandísima calidad y belleza por parte del Real Madrid.

No hubo tiempo para más, pese a la última intentona de Tchouaméni desde fuera del área, y el Real Madrid se llevaba los 3 puntos en una victoria balsámica donde se hizo lo que debía hacerse que era ganar bien y convencer a la afición.

Nos toca semana dura, con la primera gran guerra en el horizonte, pero estando como hoy y como en la reacción del otro día todo es posible.