Crónica: Real Madrid 2-1 Inter Milan

Victoria con sufrimiento en el regreso de la Champions.

El momento que todos esperábamos por fin llegó. La vieja competición está de regreso y los aficionados al fútbol vuelven a estar pegados a las pantallas de televisión para vivir el mejor fútbol.

Regresaba la Champions y lo hacía en nuestra casa, pues el Santiago Bernabéu se engalanaba para recibir a su equipo y al Inter de Milán, protagonista de tantas famosas batallas contra nosotros décadas atrás.

Para el encuentro de hoy, José Mourinho eligió el siguiente 11 titular: Courtois; Cucurella, Huijsen, Konaté, Dumfries; Trent, Valverde; Vini, Bellingham, Brahim; Mbappé.

En el Inter, Cristian Chivu elegía a los siguientes 11 jugadores: Martínez; Bastoni, Bisseck, Pavard; Carlos Augusto, Curtis Jones, Calhanoglu, Barella, Diouf; Thuram, Lautaro.

Entrando ya en la crónica de los hechos del partido, lo primero y más importante que habría que decir es… que esto fue tan alocado que quizá no sería el mejor ejemplo que pondrías a chiquillos que estuvieran aprendiendo a jugar en el centro del campo.

Correcalles desde el primer minuto, cero control de partido pues si bien el Inter parecía amasar más el balón con peligro, era perderlo y los 5 jugadores de su mediocampo parecían desaparecer a la hora de defender, ocasiones falladas a cascoporro por parte de ambos equipos hasta incluso desesperar a los aficionados… Uno absoluto descalzaperros por citar un término «técnico».

En ese caos, este Real Madrid parece encontrarse en su salsa y parecía tener todo controlado aprovechando los errores rivales… pero no fue oro todo lo que relucía.

Pero comentemos los aciertos primero, siendo la presión asfixiante en la primera mitad la más destacable puss así vinieron los dos goles blancos.

Un balón dividido al que Mbappé fue para encimar a Bisseck acabó con un error gravísimo del internacional alemán que Brahim se encargaba de filtrar rápidamente para que Mbappé finalizara marcando para el 1-0 al minuto 14 de partido. Gol del francés para empatar al símbolo Raúl González Blanco con 71 goles en Champions.

Menos de 10 minutos después, sería el portero quien liase la Mundial y acabara por regalar un gol ante la gran presión de Fede Valverde, que nunca dudó en ir hasta el final y acabó robando el balón que se colaba mansamente en la portería mientras Martínez miraba incrédulo.

Otro gran acierto del Madrid fue seguir compitiendo hasta el último momento del partido y su buen hacer para seguir trabajando, luchando y defendiendo bien, sobre todo en las figuras de Huijsen y Konaté, que volvieron a estar muy acertados otro partido más.

Sufrieron más los laterales, con un Cucurella muy castigado por la pesadilla Diouf, muy incisivo y venenoso durante todo el encuentro, y Dumfries al que se le ve aún perdido en el sistema y fue más coladero por la derecha.

Courtois y Brahim son otros dos nombres a destacar. El extremo cuajó muy buena actuación en ataque, creando numerosas oportunidades para sus compañeros incluida una jugada prodigiosa que desperdició Bellingham en línea de gol, y el meta belga salvó literalmente al equipo pues repelió casi todas las ocasiones que le llegaron, creando un muro prácticamente infranqueable.

La segunda mitad… ya fue distinta. Partido rotísimo, infinidad de ocasiones falladas en las que podríamos haber matado el partido que se iban fuera y arrancaban un amago de pitada en la grada tanto para Vini como para Mbappé. Y tanto se perdona que se acaba pagando y así, Carlos Augusto llevó el susto al cuerpo ajustando el 2-1 final a pase de Lautaro.

Y eso es grave y reseñable negativamente, no se puede perder el mediocampo tan fácilmente ni fallar tanto en un partido ante rivales de este nivel.

Pero esta vez tocó cara y se ven brotes verdes, así que lo importante ahora son esos 3 puntos obtenidos, centrarnos en corregir los errores y seguir mejorando las cosas buenas. Siguiente parada, sábado 12 a las 21 contra el Rayo.