Crónica: Real Madrid 1-0 Villarreal

Un gol de Yan Diomandé otorga una victoria sufrida en otro partido gris del equipo.

Jornada 8 del Campeonato de Liga y por fin después de un mes volvía el fútbol de clubes, el que mola y nos interesa más a todos.

Se engalanaba el Santiago Bernabéu para recibir al Real Madrid frente a un rival siempre incómodo como es el Villarreal. El equipo de Íñigo Pérez llegaba posicionado en mitad de tabla y con 2 victorias seguidas ante Málaga y Levante con las que parecía levantar vuelo tras un inicio algo titubeante de temporada.

Para eel encuentro de anoche, José Mourinho eligió el siguiente once titular: Courtois; Carreras, Rüdiger, Konaté, Trent; Tchouaméni, Valverde; Diomandé, Bellingham, Güler; Mbappé.

Los castellonenses, por su parte, eligieron a los siguientes 11 jugadores: Gulacsi; Sergi Cardona, Renato Veiga, Pau Navarro, Freeman; Foyth, Gueye, Comesaña; Moleiro, Ayoze, Ilias.

El resumen es muy sencillo: el Real Madrid volvió a jugar otro partido de manera muy plana y gris, con apenas cuatro tiros a puerta y muchas veces sin saber qué hacer con el balón cuando el Villarreal defendía su área en bloque.

Sin embargo, siempre existe un pero y en este caso la modificación absoluta del partido pudo llegar cuando apenas llevábamos 10 minutos de juego. Un buen balón de Güler para Carreras desembocó en otro aún mejor del lateral hacia Mbappé. El francés se sacó un disparo de primeras ante el cual solo el poste pudo evitar que se pusiera el 1-0 en el marcador. Hay que comentar esto también, pues el equipo si bien no genera tanto como querríamos también está encontrando ese punto de mala suerte en el cual cuando se llega, no se consigue hacer gol por cualquier motivo que sea.

Para muestra un botón, pues al minuto 21 tendría otra Kylian tras un magistral pase de Trent ante la que Gulacsi sacó una mano casi sin querer para detener el disparo que se acababa de encontrar.

Aún así, el público ansioso de ver más fútbol bonito comenzaba a pitar y con razón a ambos equipos por la excesiva tregua que ambos estaban dándole a sus jugadas de ataque, creando un ambiente incómodo y en ocasiones soporífero para el espectador.

Llegaron los cambios en el conjunto de Mou ya entrada la segunda parte, y con las entradas de Cucurella y Vinícius en juego el equipo parecía comenzar a reaccionar de alguna forma.

Precisamente esta reacción se mostró en una muy buena jugada de Valverde que desembocó en un centro al área que encontraba sólo a Diomandé, quien remataba a gol de disparo cruzado para hacer el 1-0. Tuvo suspense la jugada pues el VAR tuvo que revisar un posible fuera de juego que al final no existía de Diomandé, por lo tanto el colegiado Díaz de Mera dio validez al tanto madridista.

El gol llegaba justo después de una doble parada slavadora de Courtois a Gueye, las cosas del fútbol.

Estos dos apellidos, Courtois y Díaz de Mera, serían los protagonistas de aquí hacia el final del partido.

Primero, el colegiado por expulsar a Vinícius en una jugada en la que el brasileño había culminado en gol un gran contragolpe magistralmente llevado por Bellingham. El tanto subió al marcador, se celebró como una final… pero el VAR decidió anularlo por un supuesto tirón de pelo voluntario de Vinícius a Saliba.

Y aquí hay que detenerse a pensar hasta volverte loco cómo carajos va esto de los criterios, pues en su día a un verdadero tirón de pelo a Marcelo no fue castigado siquiera como falta. Y anoche, si bien puedes y debes pitar falta y anular el gol claramente, no puedes expulsar a Vini por esa jugada donde se ve que ambos están braceando por la posición y la mano de Vini se queda enganchada en el pelo sin voluntariedad ninguna de ir a hacer daño o de agredir.

Pero es que no se queda ahí la cosa, pues en la primera parte se contabilizaron 4 entradas muy duras por parte de los jugadores del Villarreal que no fueron castigadas con ningún tipo de amonestación, ni verbal ni tarjeta. Barra libre para pegar de los rivales… pero amarillas a cada paso que dieran los jugadores del Madrid, aunque ni siquiera tocarán al rival como en la acción en la que Konaté se llevó la tarjeta.

El segundo protagonista, el de siempre, un Thibaut Courtois muy inspirado una vez más que detuvo todos los intentos que tuvo el Villarreal en el tramo final del partido ante un Madrid rendido y sin mucha más alternativa tras la expulsión.

Pero no hubo tiempo para más y la sensación es de que este partido, pese a haber tenido 3 semanas para prepararlo, no se planteó adecuadamente y los jugadores siguen con el conformismo metido en el cuerpo y queriendo ganar apenas con el escudo que llevan en el pecho.

Mucho que mejorar y que reflexionar, y apenas poco tiempo para corregir los errores pues el miércoles toca la Roma en Italia.