El Real Madrid cae derrotado en Son Moix y aleja aún más sus esperanzas ligueras.
Jornada 30° del Campeonato de Liga y la acción nos llevaba a la siempre soleada isla de Mallorca.
El Real Madrid, que venía en vuelo antes del parón, buscaría en Son Moix una victoria que pudiera meter algo de presión al líder, antes de medirse el martes en Champions al siempre poderoso Bayern. El Mallorca, por su parte, necesitaba ganar a toda costa para salir del descenso y meter en peligro al Elche, que caía ayer viernes derrotado en Vallecas frente al Rayo.
Para la tarde de hoy, Arbeloa escogió a los siguientes 11 titulares: Lunin; Carreras, Huijsen, Rüdiger, Trent; Tchouaméni, Camavinga, Manuel Ángel, Güler; Vinícius, Brahim.
Por parte del conjunto de Demichelis, este fue el 11: Leo Román; Mojica, Valjent, Mascarell, Maffeo; Manu Morlanes, Samú Costa; Pablo Torre, Darder, Luvumbo; Muriqui.
Ya en el partido, poco que destacar de este Real Madrid. Perdidos durante los 90 minutos, inoperantes en ataque una tarde más como en los peores momentos antes del parón, desperdiciando ocasiones claras en botas de Kylian Mbappé y, en definitiva, el tipo de desastre que ya parecíamos tener olvidado y superado.
Por la parte bermellona, un partido casi perfecto que hace a muchos preguntarse si el Mallorca podría estar en mejores posiciones si se tomaran todas las jornadas tan en serio como el partido de esta tarde.
Además, los locales consiguieron aprovechar las oportunidades y espacios que el Real Madrid regalaba sin balón. No parecía el conjunto de Arbeloa por la labor de correr sin balón y así ocurrió, cuando al minuto 41 se pierde un balón a la altura de mediocampo, Camavinga no sigue a su par, el resto no baja a defender y el centro al área de Maffeo sin oposición, encontraba a Morlanes que marcaba entrando solísimo ante la parsimonia de un Huijsen fuera de sitio y un Camavinga que no hizo nada por cerrar.
El segundo gol, tras otra pérdida del Madrid y siguiendo el patrón de no defender adecuadamente una jugada rápida del rival, terminaba en un balón al área de Mateo Joseph que encontraba a Muriqui completamente solo. El kosovar controlaba, giraba y sacaba un disparo potente arriba imposible para Lunin. Era el minuto 91 y se certificaba el desastre con el 2-1.
Entre medias, algo de empuje del Madrid pero poca amenaza y peligro real. Mbappé dispuso de dos buenas ocasiones pero un acertadísimo Leo Román desbarató las opciones del delantero francés. Se esperaba mucho más del delantero francés en una fecha tan crucial para la Liga, más aún cuando últimamente parece ser más noticia fuera del campo que en los terrenos de juego, donde incluso ha llegado a dar la sensación de que el equipo ha conseguido jugar mejor sin él.
Ni siquiera los cambios consiguieron cambiarle la cara al Madrid, con un Vinícius que según salió del banquillo estuvo más pendiente de protestar y de intentar ganar su duelo personal contra Maffeo que de ayudar realmente a su equipo.
Militao regresaría y marcaba un gol que finalmente quedaría como inservible. Buena noticia, aún así, volver a ver al central brasileño pisando el césped tras su importante lesión.
No hubo tiempo para más y las sensaciones no son las mejores y más motivantes antes de enfrentarte a todo un coloso europeo como es el Bayern Munich. Veremos cómo sigue esta historia el martes, ¿habrá comedia? ¿Tocará repetir tragedia?
